Ante la pregunta de cómo es posible que la corrupción sea inextinguible entre los gobernantes, la respuesta es que sucede al revés que el refrán.
En las fotos se ve un bien público, y el estado en que el público lo ha dejado. Es solo una muestra de un montón de malas costumbres. Por supuesto, no son todos, pero denota que es una cantidad muy importante. Cualquiera que suba al poder llevará consigo este mal.
No es un descubrimiento, ya que a no menos de 2700 años atrás se escribió:
Por los crímenes de un país se multiplican sus jefes (Proverbios 28:2 NBE).
Si tus gobernantes son una porquería, seguramente también la llevas contigo.